En búsqueda de una realidad coherente:
Una breve introducción al Universo Sensible

Pórtico
Pórtico
Propongo un principio para la integración del conocimiento, una unión.
Un Campo, un Estado de amor que sostiene la realidad, una curva hacia el centro.
Lo interior y lo exterior con identidad: con encanto y carisma propios, definiendo el “Yo”, “I”.
El estado instantáneo no procesado de la consciencia.
La materialidad absoluta y fundamental del amor, para estar presente y ser constante.
Soy artista, ermitaño y misionero carmelita, ocupado y activo por dentro y por fuera: el principio de la creación reside profundamente tanto dentro de mi, como extensamente fuera de mi.
La quintaesencia motivadora es amor. Ama donde estás, ama lo que haces, ama con quien estás. Resplandor de Amor. Algunos asocian el amor con dar, pero yo ya he recibido. Ofrecer y dar es una faceta del Amor, así como el Amor no es una faceta del Absoluto.
En la Filosofía Perenne se nos proporcionan estructuras que interpretan mundos metafísicos y nos permiten espacio para hablar del “Metaverso Físico y Metafísico”. El perennialismo tiene sus raíces en el interés renacentista por el neoplatonismo y su idea del Uno, en el que se manifiesta toda existencia. En este trabajo me concentro no tanto en la fuente de la que mana, brota o surge, pero más en su constancia y estado: Consciencia. En cierta forma, es permitir darle estructura y contenido a consciencia, para conseguir masa existencial, en un mundo donde la gravedad emocional, sensorial y física, están entrelazadas, y abrazadas, como rizos.
Mi campo abarca la espiritualidad cristiana en este estado, abarco la espiritualidad universalmente como gesto de unión libre y sensorial, arraigada en las fuentes espirituales occidentales, orientales, norte y sur. Ese es mi campo. Habrá áreas de superposición en dominios espirituales con muchas y variadas tradiciones espirituales diferentes. Las posiciones no duales y de dualidad, el lenguaje y la comunicación. La ciencia es parte de mi trabajo, relacionándome con luz, espacio, forma, color y sonido. Esta conjetura del ermitaño busca superar, porque esa es su naturaleza. ¿Dios me ama? ¿Por qué hay tanto dolor?
“¿Es Dios Amor?”
La Conjetura del Ermitaño afirma: Sí.Efectivamente Dios es Amor. El ermitaño vive en todos nuestros centros. Es el punto focal de GRAVIS. La suma de toda gravedad. Tanto la subjetiva como la objetiva. Aquello que me es más querido. Ahí, estamos solos. La singularidad de la verdad. No es una revelación, sino un estado resonante, en y de la realidad. Que incluso ahí, me doy cuenta que en mi realidad completa, no estoy solo.
Estos últimos cinco meses han sido un camino difícil para mi. Un punto de inflexión existencial. Cerca del horizonte del límite de mi ignorancia. Oh Magnum Misterium.
Esta declaración suena como una auténtica locura. La realización que amor tiene masa- energía!
– Lo que sientes es tan real como una mesa.
¡No es maravilloso abrazar a una persona que quieres?! Allí está el tacto, el contacto, afecto materializado por los sentidos.
No sólo el tacto lo hace real. El sentir la persona la hace completamente real, no solo su carne y sus huesos. No sólo veo esa persona con mis ojos, hay una luz perceptiva que me mide la calidad y las cualidades de carácter, de lo que esa persona siente y lo que su presencia proyecta. Su gravitas presencial. Cómo me impacta o presiona la gravedad de sus palabras y pensamiento, la calidad de su consciencia? Su historia? ¿Su gravedad me acerca? o ¿su gravedad me sostiene en la verdad?
Esa membrana tan fina, 1 átomo de espesor, nuestra piel, contiene toda mi consciencia y ser, tanto a nivel material como espiritual. Yo siento que mi ser habita mi cuerpo: mi ser emana de mi cuerpo – mi cuerpo emana de mi ser, ergo, lo alimento. Este alimento es Amor. El proceso creativo está motivado por el amor en forma de luz. La luz opera en la oscuridad, en la nada.
El modelo para un universo sensible – sensato, nace de la idea, que estructura no se impone de fuera, pero nace simultáneamente de la singularidad de la consciencia en el ser humano. El universo es como tú lo concibes y sientes. No existe uno igual. Esto es complicado, porque hay múltiples realidades en este escenario, pero hay un hilo en común y ese es el amor. Es difícil en idiomática, asignar significados concretos a palabras. ¿Cómo defines la realidad? ¿la mía, la tuya, la nuestra? Pues si, un precioso trino. Como una relación: ¿Afectiva, repulsiva, cognitiva, dinámica, estática, ignorante, alegre, furiosa, triste y sentimental?
La realidad y las matemáticas están profundamente entrelazadas, y las matemáticas sirven como el lenguaje que describe las leyes físicas, pero también poseen estructuras abstractas independientes de nuestro mundo, lo que lleva a debates filosóficos sobre si las matemáticas son la realidad (Hipótesis del Universo Matemático), la describe (Platonismo) o es simplemente una herramienta humana (ficcionismo). La “efectividad irrazonable” de las matemáticas abstractas en la predicción de fenómenos físicos destaca esta profunda conexión, lo que sugiere que las matemáticas podrían ser primera estructura en los cimientos del universo, accesible por consciencia, incluso cuando muchas teorías proponen que la realidad es una estructura matemática, o conceptual. – No hierárquica.
Mapear un tejido espiritual sobre un marco matemático, físico y científico:
Este ejercicio ha mostrado que nos atascamos en la iniciativa conceptual del empirismo y el problema de la demarcación. La diferencia entre “te creo”, “tengo fe en ti” y “te amo”. Esta ecuación trina lo abordo desde una posición de matemática simbólica, para poder mantener un discurso filosófico bien definido en nuestro contexto, una mirada y diálogo con la lógica espiritual y lógica física para poder deducir.
Para ser consciente, necesitas mucha información y ¡al instante! Me encanta la expresión “juntemos nuestras cabezas”. Ningún conocimiento se pierde en la unión. Si la ciencia y la espiritualidad se unen, ninguna se reduce ni se elimina. Mantienen su naturaleza única e individual, sus estados. Sus Dimensiones en un espacio de realidad sensorial en cinco dimensiones. 5D.
Al añadir espiritualidad a la ciencia, no aumentas la ciencia. Si añades ciencia a la espiritualidad, no aumentas la espiritualidad. Las percepciones teológicas de Santa Teresa de Jesús permanecen válidas. Los descubrimientos matemáticos de Albert Einstein permanecen verdaderos. Pueden vivir uno al lado del otro en una comprensión unificada por luz en cualquier dimensión y evento.
Compacidad está relacionada con gravedad y la invoco con la idea de Calabi-Yau, espacios matemáticos complejos, en el cual, las variedades de Calabi-Yau, como metáforas del alma, son compactas, lo que significa que son finitas en tamaño y no tienen bordes ni límites (muy parecido a la superficie de una esfera que es finita pero sin fin). Esta compacidad es crucial: permite que las dimensiones extra se “enrollen” en formas diminutas que encajan en cada punto del espacio. Hay muchas perspectivas sobre este concepto.
Ahora encuentro que mapear un universo sensible sobre la filosofía, después de mapear sobre la física cuántica como un “apasionado amateur” (en el mejor sentido de la palabra!), me ha permitido superarme, permitirme que las deficiencias o faltas se superen mediante la comprensión: Los cambios y transformación de gravedad existencial, del dolor al alivio, es como recibir la gracia del perdón y voluntad, es la gravedad existencial que induce esas transformaciones.
Los primeros manuscritos de este proyecto están cargados de matemáticas muy complejas y con múltiples errores por mi ignorancia en la materia. Pero del sentir esta unión natural de la ciencia y la espiritualidad, nació un monstruo axiomático con más de 127 axiomas y nueve asistentes de IA. En el proceso creativo no sólo se necesita una buena herramienta, pero una herramienta adecuada a lo que vas a hacer. El discurso sobre la consciencia, en ciencia y espiritualidad, es enorme. Fue absolutamente aterrador y fantástico a la vez.
Este proyecto empieza aquí: por estudio y el buen consejo de personas sabias: que el amor es masa: podemos sentirlo como masa.
Amor se presenta como masa, en mi consciencia y realidad.

Conservación
Hay un principio más profundo en juego: lo que llamo una “estructura envolvente” o “abrazadora” y “conservación del conocimiento.” En física, las leyes de conservación son fundamentales: la energía se conserva, el momentum se conserva, la carga se conserva. Estas simetrías revelan verdades profundas sobre la estructura de la realidad.
Esto no es síntesis en el sentido de Hegel, donde tesis y antítesis producen algo nuevo que supera a ambas. Es conservación a través del abrazo (envolver, o encajar como un guante) —como una cinta de Möbius, donde lo que aparece como dos lados se revela como una superficie continua, o como la doble hélice del ADN, donde dos hebras se envuelven, se pliegan una alrededor de la otra para crear la estructura que porta la información de la vida. Pero nota: el ADN no se forma espontáneamente. Requiere una entrada de energía, acción enzimática, la fuerza dinámica sustancial de la vida misma ensamblando la estructura.
De manera similar, la unión de la ciencia y la espiritualidad requiere:
Estructura: donde qualia existe dentro de un campo 5D, de cinco dimensiones sensibles.
Fuerza: Lomega: la nomenclatura para la constante energética de qualia.
Y el Agente: el “Yo” consciente, el testigo (consciencia), que elige comprometerse y compartir.
El marco sensorial en cinco dimensiones, 5D, proporciona el espacio donde puede ocurrir este abrazo o envoltura. En cinco dimensiones, la calidad, qualia, constancia y la consciencia fenomenal, no son una adición al espaciotiempo sino su complemento. No es suficiente que existan estados estructurales, debe haber avance creativo, el empuje hacia la novedad. Esto es lo que proporciona Lomega: el principio energético que actualiza el potencial, que empuja a través de los estados para facilitar la coexistencia, realizar la realidad, una cola y un aceite al mismo tiempo.
Francisco Varela llamó a este enfoque “neurofenomenología”—la investigación disciplinada de la relación entre neurofisiología y experiencia vivida: “La ciencia no se trata de construir un mundo de arriba hacia abajo, sino de dejar que un mundo surja de nuestro compromiso con él.” Pongo énfasis en compromiso. El acto consciente. La energía de lo manifiesto. La sustantiva Lomega, fluye en los estados estructurales de qualia para manifestar comprensión, lo que permite que ambas perspectivas – ciencia y espiritualidad- manifiesten sus auténticas identidades y coexistan.
INTRODUCCIÓN a la constante del amor
La Pregunta Que Nos Mueve
Este trabajo emerge de una pregunta simple pero profunda: ¿Qué pasaría si la aparente división entre ciencia y espiritualidad—una división que tomamos como natural, incluso necesaria—no fuera ninguna de las dos? ¿Qué pasaría si esta fractura, tan definitiva en nuestra consciencia contemporánea, fuera meramente un accidente histórico del último siglo, un olvido temporal de una unidad más antigua, más primitiva?
La pregunta no es académica para mí. Surge de la experiencia vivida, de la peculiar gravedad del sufrimiento interior que se siente tan sólido que podría ser masa-energía en sí misma. Emerge de puntos de inflexión de conversión y realización, del descubrimiento de que una constante ha atravesado cada transformación: el amor. No sentimiento, no emoción, sino el amor como estructura: como aquello que sostiene, conecta y hace real. El amor como leitmotiv-línea estructural. El amor como mi constante ontológica.
Este es un trabajo de metafísica especulativa en la tradición de Plotino, Nicolás de Cusa, Whitehead, y Teilhard de Chardin. Propone un marco modal—no una teoría física sino una exploración filosófica de la posibilidad—en la cual la ciencia y la espiritualidad mantienen su integridad única mientras coexisten estructuralmente.
El mecanismo de esta coexistencia es similar a una “cremallera”, y lo que la constituye son qualia—la dimensión cualitativa y sentida de la experiencia que ni la física ni la teología pueden reducir.
El Viaje de Cinco Meses y el Archivo
Los dos sitios web y este blog que forman el archivo de esta investigación:
i-theorem.com y sensibleuniversemodel.com representan cinco meses de intenso trabajo intelectual y espiritual. Son los fragmentos visibles de un archivo más grande, la “tormenta de ideas y bocetos del concepto” hecha pública. Lo que aparece allí es preliminar, experimental, a menudo crudo y con errores. Es el boceto. Es filosofía en proceso, pensamiento captado en el acto de devenir. “Artis factum”.
Este trabajo busca dar a ese proceso forma y rigor filosófico. Tomar las percepciones que están gestándose en esos sitios—la Conjetura del Ermitaño, el concepto de Lomega (Λω), la metafísica sensorial de cinco dimensiones, la ecuación del amor como constante—y situarlas dentro de la gran conversación de la filosofía occidental y contemplativa.
Mostrar que lo que podría parecer especulación idiosincrásica es, de hecho, una contribución a preguntas tan antiguas como la filosofía misma: ¿Qué es real? ¿Cómo sabemos? ¿Qué significa ser humano? ¿Cómo debemos vivir?
“La filosofía comienza en la maravilla. Y, al final, cuando el pensamiento filosófico ha hecho lo mejor que puede, la maravilla permanece.” — Alfred North Whitehead
Por Qué Filosofía y también la Física
Al principio del desarrollo de este proyecto, me involucré en diálogo con un profesor, matemático, físico, cosmólogo, quien ofreció una orientación crucial: enmarcar este trabajo en filosofía, no en física. Tiene razón. La tentación de legitimar estas percepciones vistiéndolas con el lenguaje de la ciencia empírica sería un error de categoría, un malentendido de qué tipo de verdad se está reclamando.
Esta no es una teoría del todo en el sentido del físico. No hace predicciones sobre el comportamiento de partículas, no propone experimentos con resultados falsables. No compite con la teoría de cuerdas, la gravedad cuántica de bucles, o el Modelo Estándar. Esos son logros magníficos que operan dentro de su dominio apropiado.
Lo que este trabajo ofrece es un marco metafísico—una exploración de lo que podría ser estructuralmente verdadero sobre la realidad, si tomamos seriamente tanto la experiencia científica como la espiritual, si rechazamos la falsa elección entre medición objetiva y significado subjetivo.
El profesor sugirió las matemáticas de lógica nodal como una estructura matemática formal para esta idea, porque permite “mundos posibles”. Un razonamiento modal que explora el espacio conceptual sin reclamar que describe el espacio actual.
Esta es filosofía especulativa en el sentido más honorable: imaginación disciplinada aplicada a preguntas fundamentales, usando las herramientas de la lógica, la fenomenología y la consciencia contemplativa para ver si una nueva configuración de ideas podría iluminar lo que ha permanecido oscuro, pero a la vez, mantiene el misterio.
“La experiencia más hermosa que podemos tener es lo misterioso. Es la emoción fundamental que está en la cuna del arte verdadero y la ciencia verdadera.” — Albert Einstein
PARTE I: LA BASE FENOMENOLÓGICA
Capítulo 1: El dolor como revelación ontológica
“Del sufrimiento han surgido las almas más fuertes; los personajes más masivos están cubiertos de cicatrices”. – Kahlil Gibran
La solidez del sufrimiento
Existe un tipo de dolor que trasciende lo meramente psicológico. Posee peso, densidad, una peculiar sustancialidad que los filósofos han luchado por articular. Simone Weil entendió esto cuando escribió: “Gravedad y gracia: estas son las dos fuerzas esenciales que operan sobre nosotros. La gravedad nos hace caer, la gracia nos levanta”. El dolor, en su dimensión metafísica, no es simplemente una señal de daño corporal o angustia emocional, es GRAVIS, la gravedad de la realidad misma presionando la conciencia.
Cuando el sufrimiento alcanza una cierta intensidad, ya no se siente como una experiencia sobre otra cosa. Se convierte en su propio fenómeno, irreductible y autojustificante. Las tradiciones herméticas hablan del nigredo – negro, el ennegrecimiento, el descenso a las profundidades donde todas las superficialidades se queman. Juan de la Cruz la llamó la Noche Oscura, no como una metáfora poética, sino como una descripción fenomenológica precisa: “La noche oscura es una entrada de Dios en el alma, que la purifica de sus ignorancias e imperfecciones”.
Aquí es donde la filosofía debe comenzar, no con la duda, como propuso Descartes, sino con la innegable realidad de la experiencia sentida. El dolor no se puede quitar. Insiste. Revela. Como escribió Edith Stein en su filosofía de la cruz: “El acto más profundo de empatía es entrar en el sufrimiento de otro”. Pero antes de que podamos empatizar con el dolor de los demás, debemos reconocer el estado ontológico del nuestro.
Conversión como ruptura epistémica
Mi vida ha estado marcada por puntos de inflexión, momentos en los que la estructura de la realidad parecía cambiar debajo de mí. Estas no fueron evoluciones graduales, sino conversiones repentinas, aunque no siempre en el sentido religioso, pero sí en el sentido espiritual. A veces lo que se convirtió fue mi comprensión de la física. A veces era mi experiencia de amor, o interpretación de la muerte. A veces era el reconocimiento de que el sufrimiento en sí mismo me estaba enseñando algo que el lenguaje, o la razón misma no podía capturar del todo.
Paul Ricoeur distinguió entre el mero cambio y la transformación genuina: “El símbolo da lugar al pensamiento”. Los símbolos, ya sean matemáticos, místicos o experienciales, no solo representan la realidad; la revelan. Cada conversión estaba marcada con un símbolo que de repente significaba más de lo que había significado antes. Una ecuación que ya no era solo cálculo, sino revelación. Una oración que ya no eran solo palabras, sino que vivía la realidad. Una profunda realización del significado. Una consolidación de significado.
La tradición ermitaña ofrece un marco para comprender estas rupturas y uniones. En la espiritualidad Carmelita, Teresa de Jesús describe el viaje del alma a través de siete moradas hacia la unión con Dios. Pero esto no es escapismo, ni hierárquico.es todo lo contrario. Como ella escribe: “Cristo no tiene cuerpo ahora más que el tuyo. Sin manos, sin pies en la tierra, pero los tuyos”. El viaje hacia adentro es simultáneamente un viaje hacia afuera. La máxima interioridad produce la máxima participación.
Esta es la paradoja que he vivido, las palabras de mi amado Padre Miguel de los Sagrados Corazones, misionero en África, y santo varón, me abrió cuando escuché su exclamación: “Un carmelita es 100% contemplativo y 100% misionero.” No 50-50, lo que sugiere compromiso o división, sino ambos por completo. Cuanto más descendía a la gravedad de mi propia consciencia, más encontraba conexiones con todo lo demás. El dolor reveló la estructura. Patrón de sufrimiento revelado. Lo que se sentía más privado resultó ser lo más universal.
El método: la fenomenología como contemplación
El método fenomenológico de Edmund Husserl, el époché, el paréntesis de suposiciones para ver lo que realmente aparece, es estructuralmente idéntico a la práctica contemplativa. Ambos requieren una atención rigurosa. Ambos exigen que dejemos de lado nuestras teorías sobre la experiencia para atender a la experiencia misma. Ambos descubren que la consciencia tiene estructura, que la subjetividad no es caos, sino cosmos.
“¡A las cosas mismas!” Husserl declaró. Teresa de Jesús lo habría entendido perfectamente. Su castillo interior es la psicología fenomenológica avant la lettre, una investigación sistemática de la consciencia a través de la introspección disciplinada. Cuando describe la oración de tranquilidad, no está siendo mística en el sentido vago; está siendo precisa sobre un estado específico de consciencia con características identificables.
La legitimidad filosófica de partir de la experiencia vivida no puede ser exagerada. Como argumentó Maurice Merleau-Ponty: “El mundo no es lo que pienso, sino lo que vivo”. Si excluimos la experiencia en primera persona de nuestra ontología, excluimos la misma condición que hace posible la ontología. Una filosofía que no puede explicar la propia consciencia del filósofo es fundamentalmente incompleta.
El dolor, entonces, es mi punto de partida, no porque glorifique el sufrimiento, sino porque me lo tomo en serio. Sucedió. Era real. Tenía estructura. Y lo más importante, reveló algo: que la consciencia no es epifenomenal sino fundamental, que el amor no es contingente sino constante, que la división entre la materia y el significado es artificial.
Capítulo 2 sigue…
Los Conceptos Básicos
Varias ideas clave estructuran este marco:
El “yo” como Singularidad: Basándose tanto en la topología como en la filosofía mística, el “yo” consciente de sí mismo se entiende no como derivado sino como fundamental. La Conjetura del Ermitaño propone que la realidad emana de este punto indivisible de conciencia, no solipsísticamente (hay muchas “yos”) sino estructuralmente (cada “yo” refleja el mismo patrón fundamental).
Realidad sensorial de cinco dimensiones: Más allá de las cuatro dimensiones del espacio-tiempo, este marco propone una quinta dimensión constituida por los cinco sentidos humanos entendidos metafísicamente.
El oído, el olfato, la vista, el gusto, el tacto no son simplemente receptores biológicos, sino modos fundamentales a través de los cuales el Ser se revela. Esta estructura 5D es modal, no espacial, un espacio de posibilidad para la experiencia cualitativa.
La constante de amor (Λ = 1): El amor se propone como una constante ontológica, no como una variable. No el amor como emoción o preferencia, sino el amor como el principio estructural que permite la relación en sí misma. En ecuaciones, Λ = 1 expresa esta constancia, no como cantidad medible, sino como principio filosófico dado forma matemática simbólica.
Lomega (Λω): El amor como límite. Basándose en el punto Omega de Teilhard, pero extendiéndolo, Lomega representa el punto de convergencia donde se encuentran Alpha (comienzo/recinto) y Omega (final/apertura, conclusión). La transformación de capullo a mariposa, de materia espiritual a luz conceptual-energética, ocurre dentro de esta estructura de amor constante.
Mecánica de Qualia: Un marco formal (q=f(I,t,x⃗,s)) que propone cómo la experiencia cualitativa se relaciona con el campo, el tiempo, el espacio y los estados. Esto no es física, sino formalismo filosófico, utilizando notación matemática para expresar relaciones con precisión sin reclamar la medición empírica.
Gravitas Resonante: El campo de peso existencial y autenticidad generada cuando dos seres expresan plenamente su naturaleza.
GRAVIS: Tanto la gravedad (física) como la gravedad de la realidad (peso metafísico). La experiencia del sufrimiento como ontológicamente significativa, como energía de masa en el ámbito de la conciencia. El dolor y la alegría no son meramente psicológicos, sino que revelan algo sobre la estructura de la existencia misma.

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